Soy muy dulcera. Extremadamente dulcera, a veces hasta yo misma me empalago. Antes era peor, era cosa de todos los días y de importantes cantidades. Desde niña el azúcar al full, no como ahora que no les dan nada de azúcar a los niños asegún para que no les cueste trabajo dormir y que no anden de hiperactivos, pero a mi entender(y como dice por ahí cierto artículo médico del cual no tengo la fuente) los niveles de "dulzor" en la sangre no afectan para nada a los chamacos, cosa que puedo atestiguar porque en realidad nunca fue un problema para mi o mis papás: dormía como angelito y era hiperactiva (pero sin fastidiar a mis progenitores o a cualquier otro prójimo - próximo).
En fin, en esta mini serie contaré -cuando suceda- acerca de mis dulces tentaciones y aficiones. En esta ocasión, se lo dedico a unos dulces gringos con los cuales estaba aferrada.
La última ocasión que fui a los EUA, y en realidad sin estarlos buscando, los encontré. Los famosos "Jujyfruits". No los vi nunca en una tiendilla de conveniencia, de esas que siempre están en las gasolineras, ni en ninguna de las grandes dulcerías de las plazas, no, los encontré en un flea market de esos en los que uno no puede imaginarse que puede haber algo comible.
A riesgo de que estuvieran contaminados, descontinuados o muy rancios, los compré por la maravillosa cantidad de 40 centavos-pre-última-devaluación, únicamente para no quedarme con la tentación y decir "Yo me comí unos Jujyfruits".
Dedo confesar que se me quedó la idea de que eran únicos y maravillosos desde que vi el capítulo "The opposite" de la serie "Seinfeld". La fascinación y la obsesión de Elaine con dichos dulces es tal que díjeme a mi misma: "han de ser la neta del planeta". Y la obsesionada fui yo, hasta que di con ellos. Cual sería mi sorpresa y me decepción al encontrarme con una bola de dulces súper chiclosos (demasiado), casi sin sabor y de una durabilidad que hace dudar (aún más) de su origen y fabricación.
Mi insatisfacción fue tal que deseché las gomitas que quedaron, me refugié en una mega bolsa de "Skittles" de moras y únicamente conservé la cajita, para posteriormente escanearla, para que quedara como testimonio de ese pasaje, y para que cuando alguien me preguntara "¿Ya probaste los Jujyfruits?", yo pudiera contestar ufanada "Sí, por supuesto. No entiendo la fascinación de Elaine con esos dulces". Ja.



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