A veces le pregunto a Dios por qué no me fue concedida belleza.
Algunas de esas sesiones de preguntas pueden parecer pláticas de café. Algunas más, son símiles a los juicios de Nuremberg.
Al final pareciera que siempre tengo la misma respuesta: "Pero te di sentido común."
Y contradiciéndolo le contesto: "¿Y eso de qué me sirve en un mundo como éste?".
Él vuelve a guardar silencio.
1 Comentarios, Quejas, Preguntas, Pagos:
Me gusta la pregunta.
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